Las consecuencias legales de utilizar un justificante médico falso
Falsificar un justificante no es una travesura, es falsedad documental. Esto es lo que se arriesga quien lo intenta y la salida legal que sí existe.
Publicado el 2026-09-13 · 4 min de lectura

Un justificante médico es un papel que firma un profesional sanitario para dejar constancia de que te ha atendido. Poco más. El problema empieza cuando ese papel lo rellena alguien que no es ese profesional, o cuando se copia una firma o un sello para que parezca emitido por un centro. Ahí ya no hablamos de una falta de ética, hablamos de un delito.
Este artículo no explica cómo se falsifica nada. Explica qué se juega quien lo hace, que es la parte que casi nunca se cuenta.
Por qué un justificante vale (o no vale)
El valor de un justificante no está en el papel, ni en el membrete, ni en lo bien maquetado que esté. Está en tres cosas:
- Que lo firme un profesional sanitario identificable.
- Que lleve el sello del centro o los datos del colegiado.
- Que lo que cuenta sea verdad.
Si falla lo primero o lo segundo, tienes un folio sin valor probatorio. Si falla lo tercero —porque no has ido a esa consulta o porque los hechos no son reales—, tienes algo bastante peor: un documento falso.
Qué delito es, exactamente
Falsificar un justificante entra de lleno en la falsedad documental. El Código Penal la castiga en los artículos 390 y siguientes cuando se trata de un documento oficial, y en el artículo 395 cuando el documento es privado. La frontera entre oficial y privado tiene su importancia: un justificante de un centro sanitario público se mueve en el terreno del documento oficial, y el de una clínica privada, en el del documento privado. En los dos casos, manipularlo tiene consecuencias.
No vamos a poner penas concretas porque dependen del supuesto, del perjuicio causado y de cómo lo valore el juzgado. Lo que importa es la categoría: esto no es una infracción administrativa ni un tirón de orejas.
Hay un detalle que se pasa por alto: imitar la firma de un médico o reproducir el sello de un centro añade la suplantación de una persona y de un organismo que nunca emitieron ese documento. Y si el documento falso se usa para cobrar algo —una prestación, un permiso retribuido, una devolución—, el asunto se complica todavía más.
En el trabajo, el despido no es lo peor
En el ámbito laboral, presentar un justificante falso suele acabar en despido disciplinario. El Estatuto de los Trabajadores considera causa de despido la transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza (artículo 54.2.d), y engañar a la empresa con un documento médico encaja ahí de lleno. Traducido: te vas a la calle sin indemnización y con el despido impugnable, como mucho, por la vía judicial.
Pero eso es solo el primer golpe. Si la empresa decide denunciar, el asunto sale de lo laboral y entra en lo penal. Y las empresas comprueban cosas: llamar al centro para confirmar si esa asistencia existió es una llamada de dos minutos.
Y fuera del trabajo
- Colegios, institutos y universidades tienen sus propios reglamentos disciplinarios. Falsificar un justificante para justificar faltas puede costarte una falta grave, un expediente y, en el peor de los casos, la matrícula.
- Oposiciones y procesos selectivos con documentación acreditativa: un documento falso en un expediente administrativo es, además, un problema con la Administración.
- Profesiones reguladas. Si eres sanitario, abogado o docente, el daño a tu reputación y a tu colegiación va por delante de cualquier sanción económica.
| Lo que parece un atajo | Lo que es en realidad |
|---|---|
| Rellenar la plantilla yo mismo y presentarla | Falsedad documental si simula un documento emitido por un médico |
| Copiar el sello o la firma de la consulta | Falsedad documental agravada por suplantación |
| Contar otra versión al médico para que firme | Engaño al facultativo, con responsabilidad para quien lo provoca |
| Comprar un justificante "listo" por internet | Falsedad documental más, casi siempre, una estafa |
La alternativa legal existe y es gratis
Aquí está la parte que molesta: el justificante de verdad no cuesta dinero. En la sanidad pública te lo dan en el propio centro, al terminar la consulta, y en la mayoría de los casos basta con pedirlo. En una clínica privada lo firma el profesional que te ha atendido.
Si lo que necesitas es justificar una ausencia y no puedes ir a la consulta, hay caminos que sí valen:
- Hablar con la empresa. Muchas aceptan otras pruebas —el resguardo de la cita, el informe de urgencias, el volante— o tienen su propio procedimiento de permiso.
- Mirar tu convenio. Hay convenios que reconocen permisos retribuidos para acompañar a un familiar a una consulta médica.
- Pedir el justificante que corresponde. Si de verdad estás enfermo y no puedes trabajar, el documento es el parte de baja de tu médico, no un papel que te inventes.
Falsificar sale caro en todos los sentidos. Pedirlo, en cambio, es un trámite de dos minutos y no tiene ninguna consecuencia.
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